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En estética avanzada, el error más común es confundir un tratamiento con una promesa.
En ReVisor trabajamos al revés: primero lectura, después tecnología.
La depilación láser es uno de los procedimientos donde esa diferencia se vuelve más visible. No es una máquina disparando luz. Es un protocolo energético diseñado para modificar una estructura biológica específica: el folículo piloso.
Y como toda estructura viva, necesita criterio.
Qué se trata realmente cuando se hace depilación láser
El objetivo no es el vello.
Es el folículo.
Cada pelo que vemos es solo una extensión. La parte activa está bajo la piel: una unidad biológica que recibe sangre, nutrientes y señales hormonales. Mientras esa unidad esté activa, seguirá produciendo vello.
El láser emite una longitud de onda que es absorbida por la melanina del folículo. Esa absorción convierte luz en calor. Ese calor produce una respuesta tisular controlada que debilita la capacidad del folículo de regenerar pelo.
No lo quema.
Lo desprograma progresivamente.
Por eso hablamos de sesiones, no de eventos únicos.
Cómo se realiza un tratamiento correctamente
Un protocolo serio de depilación láser sigue una secuencia:
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Lectura cutánea
Se evalúa fototipo, grosor del vello, densidad folicular y sensibilidad de la piel. -
Calibración del equipo
La energía no se aplica igual en una piel clara que en una piel más pigmentada. Se ajustan fluencia, pulso y frecuencia. -
Aplicación por zonas
El disparo es sistemático. Se cubre la superficie sin superposiciones ni vacíos. -
Respuesta inmediata
Eritema leve y calor localizado indican que el folículo respondió. -
Seguimiento
El vello cae entre 7 y 21 días después. El siguiente ciclo se trata en la próxima sesión.
Eso es control.
Eso es medicina energética aplicada.
Por qué no todos los pelos responden igual
El láser solo actúa sobre folículos que están en fase de crecimiento activo (anágena). Como no todos los pelos están sincronizados, cada sesión trata un porcentaje distinto. Por eso la reducción es progresiva.
En promedio, entre 6 y 10 sesiones bien calibradas permiten una reducción sostenida de más del 80–90% del vello en muchas zonas.
No por magia.
Por biología + energía bien aplicada.
Dónde realizarlo con criterio en Buenos Aires
En Argentina existen centros que trabajan este tratamiento con protocolos reales. La red de depilación láser Buenos Aires reúne sedes donde la tecnología se aplica con lectura previa y seguimiento, no con automatismos.
Y para quienes evalúan iniciar o continuar el tratamiento, es clave entender el costo como parte del protocolo. En la sección de depilación láser precios se detallan valores según zonas, algo fundamental para planificar correctamente el proceso completo, no solo una sesión aislada.
Lo que se mide, se puede mejorar
Una depilación láser bien hecha no se nota por el disparo.
Se nota meses después, cuando la piel se mantiene estable, cuando el vello no vuelve, cuando la textura mejora.
Eso es lo que ReVisor llama resultado.
No espectacular.
Sostenido.
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